Por fin se encontraban en Konoha, tanto Naruto como su prima Yukina miraban todo maravillados, los tres fueron directamente escoltados hasta la oficina de la actual Hokage, Tsunade, una rubia de ojos miel de grandes atributos, a su lado se encontraba su fiel asistente Shizune, una joven de cabello negro y ojos de igual color.
-Es un placer tenerla aquí Uzumaki-sama –habló la rubia, aunque le hablaba a la pelirroja, su atención esta discretamente centrada en Naruto pues se le hacía sumamente familiar.
-Le presento a mis sobrinos, Uzumaki Yukina –señaló a la pelirroja –Y Uzumaki Naruto, mi sucesor.
-Es un placer conocerla Hokage-sama –dijo la pelirroja, la rubia tan solo cabeceó un asentimiento.
-Deben estar cansados por el viaje –dijo la Godaime –Ya les he asignado dos de los mejores ANBU para su protección.
En ese momento, dos pelinegros hicieron su aparición, ambos de piel clara, uno con el pelo más largo que el otro y con dos grandes ojeras en el rostro, mientras que el otro tenía un extraño peinado asemejándose a una cacatúa.
-Ellos son Itachi y Sasuke Uchiha.
Ambos hermanos tenían una actitud serena y muy seria sin mencionar prepotente, especialmente el menor de los dos, Sasuke, quien miraba a los Uzumaki desprecio.
Hisui identificó a uno de ellos, Uchiha Itachi, lo había visto en muchas ocasiones atrás y en varias de esas ocasiones había hablado con él, recordó la primera vez que cruzaron palabras, fue unos meses antes de la masacre del clan Uchiha, en esos momentos el aun muy joven Itachi se mostraba desesperado, atrapado entre su familia y su lealtad a su aldea, Tyrael le había dicho que él era necesario para lo que se aproximaba, no por nada era conocido como el arcángel profético, por lo que decidió ayudarle, recordó sus propias palabras en esa ocasión.
“
No temas pequeño, no tendrás que dejar tu aldea ni perder el cariño de tu hermano… Ya que yo te ayudaré”Y así fue, la pelirroja lo ayudó a cumplir su propósito, evitando una guerra y lo más importante el odio del mas joven de los Uchiha.
-Tsunade-sama, me gustaría que comenzáramos a hablar sobre mi razón aquí, pero…. Le pido que sea a solas, ¿Los jóvenes Uchiha podrían mostrarles la aldea a mis sobrinos mientras tanto?
La rubia asintió.
-Pero Hisui-okasan yo quería quedarme ttebayo –se quejó el rubio -¿Cómo voy a convertirme en un buen sucesor tuyo si no me permites permanecer en esta junta?
-Comprendo tu punto y normalmente te permitiría permanecer con nosotras pero, esta vez no podrá ser y por favor no me discutas.
-Demo…
-Naruto -le cortó molesta, finalmente el rubio suspiró derrotado, sabía que no debía hacer enojar a su tía si es que quería continuar con vida, se levantó de su lugar y caminó en dirección de los dos hermanos seguido por su prima y posteriormente retirarse con ellos, al igual que Shizune, por órdenes de la misma rubia.
Una vez las dos estuvieron solas, la rubia tomó la palabra.
-Así que, él es Naruto, el hijo de Yondaime –la pelirroja ni se inmutó por lo dicho.
-Sí, pero no he venido a hablar de los padres de mi sobrino, vine hasta aquí para hablar de algo sumamente importante, algo que afectará no solo mi aldea o la suya, sino a la humanidad entera.
-¿De que se trata?
-El resurgimiento de tres poderos demonios…-la rubia abrió los ojos como dos platos, comenzando a ponerse nerviosa, unas gotas de sudor resbalaron por su cien hasta su barbilla.
-Diablo, Mefisto y Baal –pronunció la Hokage, la pelirroja asintió sorprendida de ello –De niña…. Mi abuelo solía contarme a historia de esos demonios y como fueron encerrados en tres cristales, llamados piedras del alma, los cuales eran custodiados por la orden que los capturó.
-Los Horadrim –mencionó Hisui –Nosotros los Uzumaki somos parte de esa orden, Yondaime Hokage también pertenecía por ser el esposo de mi hermana, pero hay alguien más en Konoha que también pertenece a la orden.
-¿Quién? –preguntó la rubia.
-Itachi Uchiha… El pertenece a la orden por pedido mío.
La rubia la miró sin entender, era cierto que el mayor de los dos Uchiha era un ANBU excepcional pero ella tenía entendido que los Horadrim eran magos, hechiceros, versados en la magia y encantamientos, no un simple jounin.
-Yo soy no solo la líder de la aldea del remolino, también lo soy de la orden de los Horadrim y esos es por que soy el oráculo del arcángel Tyrael.
La rubia seguía sin entender, ¿Qué tenía que ver aquello con que Itachi perteneciera a esa orden mística?
-“
Y el descendiente de los hijos del odio con la sangre de los suyos se bañará y sus ojos de rojo se teñirán dominando al sol y la luna…” –recitó la Uzumaki –Esa parte de la profecía sólo es conocida por mí, en ella habla de Itachi, la masacre de su clan y el odio de su hermano por este crimen.
-Pero Sasuke…
-Eso es por que nadie culpó a Itachi y Sasuke no se enteró de quién fue el asesino de su clan, pues todos creen que se encontraba fuera de la aldea en una misión –le respondió –No podía permitir que un joven como él o su hermano sufrieran una crueldad como esa y mas aun cuando ambos son necesarios, juntos.
La rubia estaba boquiabierta, aquella mujer estaba aceptando que la masacre de todo un clan fue obra suya y ni siquiera mostraba dolor o siquiera pestañeaba, nada.
-¿Sabe que por esa confesión la podría condenar a muerte? –la pelirroja le sonrió con pena, mostrando una mirada comprensiva a la rubia.
-Ya lo estoy –fue su extraña respuesta –Y pronto lo estaremos todos, si es que no coopera conmigo.
-¿Qué es lo que quiere?
-Le diré todo sobre la profecía y el resurgimiento de los tres demonios.
Tsunade la miró esperando que comenzara con su relato, mientras la pelirroja se mantenía pasiva con los ojos cerrados, el ambiente se puso tenso como prologo de lo que continuación vendría.
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Mientras tanto, Naruto, su prima y los dos hermanos se encontraban dando un paseo por la aldea.
El rubio estaba fascinado con todo lo que miraba alrededor.
-¡Este lugar es genial ttebayo! –exclamó alegre el rubio.
-Eres demasiado escandaloso dobe –le dijo el menor de los Uchiha.
-No me digas dobe teme –le gritó Naruto molesto.
-Usuratonkashi.
-Deja de insultar a mi primo o te las verás conmigo nya –lo amenazó la pelirroja con el puño en alto.
-No molestes enana.
-Sasuke –intervinó el mayor antes de que ardiera Troya –No molestes a Naruto-sama.
-Itachi-kun solo llámeme Naruto ttebayo –le dijo el rubio sonriendo.
-A Naru nunca le ha gustado que se refieran a él con tanta formalidad nya –dijo la pelirroja sonriéndole al mayor –Pero tu debes llamarle Naruto-sama o Ouji-sama nya.
-Yu-chan creo que estás exagerando ttebayo.
-Pero es la verdad, tú eres prácticamente un príncipe nya –le dijo la pelirroja con estrellitas en los ojos –Tu y la tía Hisui son los mejores nya –el rubio suspiró.
-Mocosa, consíguete una vida –le dijo el azabache mirándola con desdén.
-¡¡Mi nombre es Yukina no mocosa nya!! –Naruto miró a su prima con una enorme gota de su por bajando por su cabeza.
-Yu-chan, ya deja de pelear no vale la pena –le dijo el ojiazul, sin poder evitarlo, su estómago sonó escandalosamente –Jejeje, creo que tengo hambre ttebayo.
-Itachi-kun, ¿Sabes de algún lugar donde vendan ramen nya?
-¿Ramen? –repitió el mayor –Pues esta el Ichiraku –a ambos primos se les iluminaron los ojos y miraron a Itachi como si de un dios o una divinidad se tratase, asustando de cierta forma a ambos hermanos.
-¡Llévanos ttebayo/nya! –dijeron los dos Uzumaki al mismo tiempo.
-Claro –les respondió Itachi sudando una enorme gota y sonriendo nerviosamente.
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Un día había pasado desde que los Uzumaki llegaron a Konoha, era medio día y los dos jóvenes habían salido en compañía de un molesto Sasuke que a regañadientes los había acompañado, mientras el mayor permanecía junto con la cabeza del clan Uzumaki.
El Uchiha mayor se mantuvo quieto, mirando a la pelirroja que se encontraba de rodillas, con las manos entrelazadas y los ojos cerrados, orando frente aquel arco blanco y tallado con la figura de un arcángel.
-¿Tienes miedo? –le preguntó la mujer aun sin abrir los ojos o moverse.
-¿Por qué debería? –le preguntó con la arrogancia que caracterizaba a su familia, la pelirroja abrió los ojos, mirándolo con una sonrisa comprensiva en los labios.
-Es normal tener miedo Itachi-kun –le dijo con voz dulce, maternal, lo que casi desarmó al pelinegro –El miedo es perfectamente natural, en especial si nos enfrentamos a seres que no podemos comprender.
-¿Tú temes por eso? –se atrevió a preguntar un poco cohibido.
-Por supuesto... Temo por lo que podría suceder si no lográramos nuestro objetivo, temo por Naruto, por ti y tu hermano, temo por lo que Tyrael me ha mostrado y no podré evitar –la mujer se levantó para ponerse a la altura del Uchiha, se acerco a él y acarició su rostro maternalmente, mirándolo con ternura –Pequeño... Creo ser la persona más temerosa de este mundo y no me avergüenzo de ello.
Itachi la miró con el ceño fruncido, pero aun así con dulzura en sus ojos, ni siquiera su madre le llamaba pequeño o le hablaba tan cariñosamente, ni con voz tan dulce, jamás lo admitiría pero quería mucho a la pelirroja, no como se quiere a una mujer, mas bien, como a una madre y la pelirroja parecía compartir el mismo pensamiento, pues lo esta le trataba con cariño, le enseñaba con paciencia y amor todo lo que un Horadrim debía saber, le daba palabras dulces, miradas de miel y tiernas caricias.
-No debes avergonzarte por tener miedo Itachi, el miedo es parte esencial de todo ser viviente, esta arraigado a cada ser, al igual que el dolor, son dos de los sentimientos más primitivos en el mundo.
El Uchiha no pronunció palabra alguna, tan solo mantenía su mirada en los ojos jade de la pelirroja, esta le sonrió.
-¿Tienes hambre pequeño?
-No, lo que quiero es que me expliques lo que esta pasando –le dijo con seriedad –Se que tu presencia aquí no es por que el resurgimiento del mal está próximo, ¿Cuál es la verdadera razón?
-Esa es la razón, al menos lo es en parte –le respondió con tono serio.
-¿A que te refieres?
-¿Nunca te has preguntado mi pequeño, el por qué una completa desconocida se apareció ante ti ofreciéndote su ayuda para matar a tu familia siendo que aquello era solo conocido por ti y esos tres ancianos? –El Uchiha se quedó sin habla, la verdad es que siempre lo había pensado, pero nunca tuvo el valor o idea de cómo sacar el tema –“Y el descendiente de los hijos del odio con la sangre de los suyos se bañara y sus ojos de rojo se teñirán dominando al sol y la luna…” –recitó –Esa parte de la profecía habla de ti y esta forma parte de un conjunto de profecías escritas por Deckard Caín, en el libro de las revelaciones, conocido solo por las cabezas de la orden de los Horadrim.
-¿Fue por eso que me ayudaste y me has enseñado? -pregunto el pelinegro con un cierto dejo de tristeza.
-Fue por eso que te ayude si, pero no es la razón por la que te he enseñado, Itachi-kun...
Un silencio incomodo los rodeo a ambos, de pronto, el ambiente cambió drásticamente, el ambiente se sentía pesado, tanto que se hacia casi imposible el respirar normalmente, el arco de Hisui comenzó a temblar ligeramente avisando a su dueña del peligro que se acercaba, la temperatura disminuyó, de pronto, un fuerte grito se escuchó, como si se tratara del sonido de uñas en un pizarrón, después vinieron los gritos de los aldeanos, ambos se miraron a los ojos dando un asentimiento mutuo, la pelirroja tomó su arco y salieron de la habitación.
Afuera, los aldeanos eran atacados por pequeños seres de un color rojizo, con pequeñas protuberancias en la espalda de color verde, sus ojos eran como dos carbones encendidos, le sobresalían dos colmillos de la cara como a un elefante, algunos llevaban espadas mientras que otros traían lanzas.
-¿Qué demonios son esas cosas? –Itachi miró aquellas con asco, pues mas adelante algunas de estas criaturas devoraban a un aldeano mientras este gritaba y se removía tratando de escapar de su brutal destino.
-No hay tiempo de explicaciones –le dijo Hisui mientras hacía unos extraños seños con las manos, luego saco cinco papeles rectangulares con rezos escritos en estos, pronunció algunas palabras y después los lanzó a las criaturas que desaparecieron envueltas en una potente y cegadora luz –Debemos buscar a mis sobrinos y a tu hermano antes de que ellos los encuentren primero –le dijo mientras lo tomaba de la mano y salía corriendo encontrándose por el camino mas criaturas que destruyeron sin mayor dificultad.
-Tenemos que ayudar a los aldeanos –le dijo Itachi deteniéndose y obligando a la pelirroja a hacerlo también.
-No tememos tiempo.
-No dejaré que la aldea sea destruida –la mujer miró la decisión en los ojos del más joven, suspiró para luego sonreírle.
-Llámales –Itachi la miró sorprendido mientras algunas gotas de sudor bajaban por su mejilla.
-Pero me dijiste que...
-Este es el momento Itachi, hazlo –Hisui lo miraba con determinación, Itachi se sintió mas confiado, cerró los ojos y suspiro para luego abrirlos nuevamente y realizar una serie de sellos muy extraños con las manos, pronunció unas extrañas palabras mientras su cuerpo brillaba ligeramente, a cada lado de él, el suelo comenzaba a burbujear como si de agua hirviendo se tratara, comenzando a elevarse hasta tomar la forma de dos enormes tigres blancos del tamaño de osos, estaban recubiertos con armaduras, poseían dos enormes y afilados colmillos, garras como las de un oso y ojos como dos carbones encendidos, ambas criaturas lanzaron un potente rugido para luego lanzarse al ataque.
-Andando –le dijo Hisui hincando la carrera seguida por Itachi.